Stámina nace con una clara convicción: frente al poder regulador del Estado, nuestros clientes necesitan criterio jurídico afilado y la constancia necesaria para sostenerlo estratégicamente hasta el final.
Nuestra práctica cubre cada frente de esa relación: la adquisición de activos e inmuebles; la obtención de permisos, licencias y concesiones a todo nivel; la defensa en fiscalizaciones, supervisiones y procedimientos sancionadores; la eliminación de barreras burocráticas; la elaboración o revisión de propuestas legislativas regulatorias; y la defensa de estas materias también ante el Poder Judicial.
No rehuimos los casos difíciles. Los sostenemos con técnica, con análisis riguroso y con la stámina que da nombre a esta firma.
1
Criterio
Análisis jurídico riguroso y estratégico.
2
Fortaleza
Fuerza para sostener los casos difíciles el tiempo que haga falta, sin ceder al desgaste.
3
Atrevimiento
Nos atrevemos a desafiar la arbitrariedad del Estado.
Por qué Stámina
Stámina viene del latín stamina —plural de stamen—, los hilos del telar. En la mitología romana eran los hilos de la vida que hilaban las Parcas, las tres diosas del destino: una hilaba el hilo, otra medía su longitud y otra lo cortaba. De la fuerza y el largo de ese hilo dependía cada vida. De esa raíz la palabra pasó al inglés, donde stamina nombra la energía y el vigor para sostener un esfuerzo prolongado sin agotarse: la fuerza que permite llegar hasta el final.
Para un estudio de derecho público el sentido es exacto. Frente al poder del Estado los resultados rara vez llegan rápido; hacen falta criterio para ver el camino y fortaleza para recorrerlo entero. Ese es el estudio que quisimos construir. Y la tilde en el nombre es premeditada, porque lo castellaniza y, a la vez, le imprime mayor fuerza sonora y visual.